Teníamos muchas ganas de que volviera Fear The Walking Dead, porque a pesar de que la primera temporada tuvo más capítulos de transición que tramas interesantes o explicaciones del universo en el que se mueven los caminantes, queremos saber más, profundizar en estos personajes y ver dónde acaban. Además, hace tan sólo unos días conocíamos que la serie era renovada para una tercera temporada.

Tras un regular estreno de su segunda entrega, donde digamos, se puede perdonar que no pase demasiado y que se dediquen a contarnos qué ha sido de los protagonistas, en el segundo capítulo, debía pasar algo, y no ha sido así. Sólo una cosa nos dejan clara, prácticamente sin querer han destrozado a una familia. Nos ponemos en situación. Al finalizar el anterior episodio, Strand avisaba al resto de la tripulación del Abigail de que alguien, iba tras ellos, alguien además, mucho más rápido. Parecía que nos encontraríamos con ellos, que habría persecución, muertes… pero nada.

Se encuentran al cobijo de la noche, y se acercan a la costa, donde ven una casa de donde sale un fogonazo de luz, y deciden parar a ver si pueden echar una mano (muy lógico, la verdad, como casi todo en Fear The Walking Dead).Allí se encuentran con una familia que se encuentra aislada del mundo, gracias a las fuertes convicciones de supervivencia y apego a la tierra del cabeza de familia. Hay dos niños pequeños que vimos jugar y ofrecer unas piedras (o algo así) a los caminantes en el inicio del episodio, con un guiño a un gesto muy similar que ocurría con los niños en la temporada de la cárcel en The Walking Dead.

Bien, pues poquito más sucede en el episodio hasta el tramo final, todos muy contentos, felices de haberse encontrado con buena gente, Nick (sigue siendo de lo poco rescatable de la serie) incluso se hace amigo del niño pequeño, Chris del mayor y Alicia se dedica a beber…. Mientras, en el barco, Daniel pone en duda las intenciones de Strand y le acusa de querer abandonarlos.

En tierra firme, Maddie descubre que la madre de los niños está muy enferma, y que esas luces eran para llamar su atención, pues quiere que se lleven a los niños pequeños para que tengan “una oportunidad”. Maddie, generosa ella, no lo duda ni un instante, de nuevo imponiendo la lógica del superviviente. No tengo apenas comida, me persiguen, la muerte amenaza a cada paso, pero voy a adoptar a dos críos… En fin, made in Fear The Walking Dead.

Nick, como va a su bola, se pone a buscar pastis para lo suyo, no nos vayamos a pensar que ha pasado el mono, y encuentra unas cápsulas que deduce son para hacer un suicidio all family together. Conociendo esta noticia, Maddie y Travis deciden aceptar finalmente la petición de llevarse a los niños, pero cuando van a recogerlos, oh sorpresa, la pequeña Willa ya se ha tomado una. Lógicamente, la madre va a abrazarla, ojos en blanco de la niña, y el final, de lo más obvio: adiós mamá, adiós.

Lo único intrigante, una escena de por medio, sin venir a cuento, en la que Strand habla con alguien con un teléfono satélite y le dice que al anochecer se encontrarán.

Escena final totalmente innecesaria con todos corriendo para huir de allí, el hijo mayor recupera a su hermano, y por la pasarela del embarcadero vemos a la madre ya convertida dirigirse a ellos. Ya ni se molestan en disimilar que les ha dado igual que haya pasado con el padre de familia. En resumen, da la impresión que la historia de esta temporada de Fear THe Walking Dead es más soporífera que la de la primera, todo está cogido con pinzas y no hay nada claro, los protagonistas no tienen rumbo ni objetivo, ni motivación, ni nada. Porque esa es la sensación que nos está dejando lo que llevamos visto, una gran NADA. Y nos quedan 13 episodios…


La Frase

Liza Ortiz: Empiezo a entender mejor este mundo. Es cruel.

La Imagen

Chris descarga toda su rabia contra unos caminantes que llegan a la orilla, y parece gustarle.

Chris comienza a superar la muerte de su madre