El creador de The Walking Dead en su versión impresa y televisiva, Robert Kirkman, nos pone sobre la mesa otra de sus creaciones en cómic: Outcast. Si eres amante del género de terror, donde las fuerzas del mal son las auténticas protagonistas, ésta puede ser tu serie. Aunque se estrena este próximo viernes, ya puedes ver desde hace unos días el episodio piloto, a modo de preestreno. Tiene momento realmente perturbadores y no aptos para ojos sensibles, pero detrás cuenta con una trama que puede darnos bastantes satisfacciones en la pequeña pantalla.

A CONTINUACIÓN, TE CONTAMOS EL PILOTO DE OUTCAST, CONTIENE SPOILER

Para empezar, aparte de la cabecera, que ya de por sí es bastante perturbadora, cuenta con una escena de inicio impactante, de las que no se olvidan, de aquellas que te ponen en alerta de que estás a punto de contemplar algo diferente. Son apenas dos minutos. Aunque acabamos de avisar que esta reseña contiene spoilers, vamos a tratar de ser lo menos gráficos posibles, y en este caso, es mejor que veas por tí mismo la escena (y si te gusta el género la disfrutes). Por el momento, sabemos que el niño que la protagoniza se llama Joshua y que algo no va bien.

Nos situamos en Rome, West Virginia, un pueblo normal y tranquilo pero que esconde un oscuro pasado para uno de sus habitantes. Kyle Barnes, al que conocemos como una persona que se ha abandonado totalmente a sí mismo, fruto de los sucesos, precisamente de ese pasado.

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Su hermanastra, Megan, muy preocupada por él, siente la necesidad de ayudarle a salir del agujero en que se encuentra. Sus prioridades son comprarle comida, un teléfono, que se de una ducha caliente y ropa limpia. En el supermercado, se topa con las típicas señoras marujas “metomeentodo” que le instan a que se pase por la iglesia. Parecen conocer su pasado y le hablan de un niño que parece estar viviendo algo similar. Ese algo, lo comenzamos a ver en algunos fogonazos que el propio Kyle tiene, recuerdos de su madre, quien violentamente le encerraba en una pequeña despensa de la cocina muy a menudo.

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Las escenas en las que vemos estos recuerdos son dignos de las grandes películas de terror, ponen los pelos de punta y juegan con la tensión del espectador a las mil maravillas. El otro protagonista de la historia es el Reverendo Anderson, el pastor local, quien aparentemente atendió en el pasado a Barnes y ahora tiene que hacer lo mismo con Joshua. En el primer encuentro entre pastor y niño, sale mal parado, en una escena que recuerda inevitablemente a El Exorcista.

Poco a poco, los caminos de Kyle y el reverendo vuelven a unirse, más que nada porque el protagonista siente la necesidad de ayudar al pequeño, y por eso acude a su domicilio donde se reencuentra con Anderson. Allí nos dan un primer dato, Kyle hizo algo en su momento con su madre que frenó esa “posesión”, aunque no recuerda el qué.

La primera vez que se ven Joshua y Barnes, él primero le reconoce, sabe su nombre y le dice que llevan mucho tiempo buscándole, “buscando su luz”. Le ataca y cuando el pequeño se encuentra encima de él, parece que le absorve algo, en una imagen en la que vemos cómo sucedió exactamente lo mismo con su madre en el pasado.

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Tras este suceso, que es determinante en este episodio piloto, el reverendo le confiesa que aunque es la primera vez que ha visto algo así, su misión es la de luchar contra las fuerzas del mal, sea cual sea su manifestación y el lugar. Anderson por cierto, que también vemos cómo es fruto de las burlas en su propio pueblo, con pintadas en la iglesia en las que le toman por poco más que un loco.

Hay un par de escenas en las que comprendemos un poco mejor los sucesos del pasado de Kyle, los ataques de su madre (a la que visita en el hospital y parece estar en estado vegetativo) y una llamada que realiza a su ex, que nos hacen intuir que algo grave pasó con ella y su hija.

Pero llegamos al enfrentamiento final con “lo que sea” que ha poseido a Joshua y en el que deciden emplear todas las armas que en su día le funcionaron con su madre. La luz, los golpes (dándose cuenta entonces que en su interior tiene algo que puede acabar con ese ente) y que finalmente hace que expulse hacia el techo un líquido/masa negruzco tras hacerle beber la sangre de Kyle. Pero justo antes de abandonar el cuerpo del niño, le dice unas palabras que se entiende serán muy importantes para el futuro de la trama: “La gran fusión… no puede ser parada”.

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Finalmente, tras salvar al crío, y casi ser detenido, no entiendo muy bien porqué, el reverendo y Kyle vuelven a su casa, donde tienen una conversación que es clarificadora al menos para el protagonista. Se da cuenta que lo que sucedió con su madre, su mujer (ahora vamos a ello) y con Joshua no es responsabilidad suya, pero está claro que hay algo que va a por él. Por eso, sus palabras finales, que recogemos en la frase del capítulo, nos dicen mucho de lo que podemos esperar del futuro de la serie.

Justo al final nos dejan saber algo más de lo que ocurrió con su ex mujer, a la que por cierto vemos vivita y coleando durante el capítulo. Llegó a casa un buen día y se la encontró poseída y a punto de acabar con la vida de su hija. Poco más, pero es suficiente para comprender el tormento por el que está pasando tantos años.

A modo de cierre, una pequeña valoración de este episodio piloto. Tiene muy buena pinta, si que es cierto que te tiene que gustar el género, que tienes que ser resistente a ciertas escenas pero te deja esa sensación de que aunque dejen líneas abiertas, te han contado una historia casi autoconclusiva, que merece la pena esperar una semana más para verla. Buenas interpretaciones, ambientación (no se porqué me ha recordado algo a True Detective) y un futuro más que prometedor. ¿La has visto ya?¿Qué te ha parecido? Déjanos tus impresiones en los comentarios.


La Frase

Kyle Barnes: Ven y cógeme.

La Imagen

Pocas series llaman la atención desde el primer minuto. Outcast es una de ellas por escenas como ésta.

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