Review Juego de Tronos S07E04: Spoils of War

9.7 Una joya
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9.7 ( 3 Votes )

La guerra en Poniente ya no volverá a ser la misma. Juego de Tronos, la serie más laureada del momento, y el tiempo dirá si de la historia, ha sobrepasado ya el ecuador de su séptima temporada. Spoils of War es el nombre de este espectacular cuarto episodio, que nos ha dejado momentos increíbles. Hay quien lo califica como uno de los mejores de la historia de la serie, sobre todo por esos últimos 10 minutos. Muchos pudieron disfrutar de él antes de tiempo, debido a la filtración del episodio por parte de unos hackers, que incluso han pedido recompensas multimillonarias para que no viera la luz (amenazan con hacer lo mismo con el quinto episodio). Como siempre, en Previously On analizamos al detalle lo vivido esta semana en Poniente.

REVIEW JUEGO DE TRONOS S07E04 – SPOILS OF WAR – AVISO CONTIENE SPOILERS

Como cada lunes, nos levantamos por la mañana, sabiendo que vamos a tener nuestra ración habitual de nuestra serie favorita, e intentamos pasar el día sin “comernos” ningún spoiler del capítulo de turno. Pero esta semana, sólo con mirar Facebook, nos encontrábamos con una retahíla de reacciones sobre el episodio que anticipaban que nos íbamos a encontrar ante algo especial. “Descomunal”. “Brutal”. “El mejor de la serie”. Eran algunos de los calificativos que se podían leer esa mañana. Y claro, como no somos de piedra, el hype por ver el episodio fue creciendo con el paso de las horas. Al fin llega la hora de ver el episodio y disfrutar de otro de esos capítulos para el recuerdo. Porque Juego de Tronos, es capaz de maravillarnos todavía a estas alturas.

Tras la aplastante victoria de los Lannister en Altojardín en el último episodio (y la despedida de la gran Lady Olenna) las arcas de la Fortaleza roja parece que vuelven a llenarse. Así lo entiende Cersei, que da por hecho que su deuda con el Banco de Hierro quedará saldada. Incluso se atreve a presumir de ello ante el representante del Banco, quien ha pasado de exigir a la reina, a sumarse al carro del equipo vencedor.

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El encargado de asegurarse de que el oro llegue a su destino no es otro que Jaime, que debía estar pensando cómo contarle a su hermana/amante/reina que fueron los Tyrell los que acabaron con la vida de Joffrey en la boda púrpura, sin saber lo que le esperaba tan sólo unos minutos después. Aunque ya apareció de refilón en el anterior capítulo, Bronn le acompaña y en esta ocasión, con participación especialmente relevante. No hay duda que ambos forman un dúo demoledor, no sólo en el campo de batalla, sino delante de las cámaras. La conexión entre ambos funciona a la perfección, con un toque de humor incluso, y eso se agradece en los “minutos de la basura” que tiene la serie. Volveremos con ellos al final del episodio.

El segundo punto de interés del capítulo nos lleva a Invernalia. Arya por fin ha regresado a casa. Es evidente que es una persona totalmente diferente a la útlima vez que estuvo allí, y en las siguientes escenas se va a hacer todavía más evidente. No sólo su aspecto físico ha cambiado, también su confianza, su forma de ser y sentir. Justo en la entrada, se entera de que Jon no se encuentra en esos momentos en el castillo, y que es su hermana mayor, Sansa, la que guarda el norte en estos momentos.  El reencuentro entre ambas, al pie de la tumba de su padre es emotivo, sin duda, ya que ambas se vuelven a ver tras haber vivido un infierno (parece que tuvo que ser rodada en muchas ocasiones debida a la emoción real que ambas actrices sentían por el momento). Emotivo también es el reencuentro entre Arya y Bran, que si nos damos cuenta, no menciona escenas de su pasado como si hiciera con Sansa. Las rencillas pasadas parecen haberse olvidado y el futuro para los Stark no pinta tan mal.

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Y es que es una de las reflexiones que queremos lanzar en esta review. Hace tan sólo dos temporadas, tener el apellido Stark era sinónimo de derrota y muerte. Hoy, si lo piensas, todos han conseguido una posición de poder. Sansa y Jon mandan en el Norte desde Invernalia, Arya ha conseguido convertirse en una hábil guerrera y tiene un objetivo claro, y Bran es el cuervo de tres ojos.   La sombra de sus padres todavía es larga, pero su futuro es más prometedor que nunca.

Esa escena entre Brienne y Arya brilla por sí sóla, no sólo por la sorpresa de que una niña (porque todavía lo es) sea capaz de plantar batalla a una soldado experimentada con una espada como Aguja (que todos sabemos ya que no es lo que aparenta ni mucho menos), también por esa sensación de que la de Tarth ha acabado cumpliendo su misión de proteger a las hijas de Catelyn Stark, y su mirada de satisfacción lo dice todo.

Por otro lado tenemos la conversación entre Meñique y Bran, toda una declaración de intenciones de ambos. El guardián del Valle quiere seguir manteniendo todo bajo control mientras Jon está ausente e intenta manipular de nuevo, en esta ocasión, a Brandon. Le entrega esa daga con la que quisieron matarle en la primera temporada. Con lo que no contaba era la reacción de un joven tullido que ahora es mucho más. Muchos os preguntaréis el porqué de la reacción de Meñique ante las palabras de Bran: “El caos es una escalera”. Parece incluso que se intuye el miedo en sus ojos. Pues bien, hay que remontarse a la tercera temporada, y a esa ya mítica conversación sobre el poder que mantienen el de la perilla y Varys, donde nuestro protagonista pronuncia exactamente esa misma frase. El siginificado está claro. Bran ahora sabe de que pie cojea Meñique, y posiblemente, que él fue quien traicionó a su padre y acabó causando su muerte. Tengo muchísimas ganas de ver el futuro de esta parte de la historia, porque Peter Baelysh es de esos personajes que se debe obtener un castigo a la altura de lo que ha hecho.

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En Rocadragón, tras el esperado (y soso) encuentro entre Jon y Daenerys, el Rey del Norte invita a la Targaryen a adentrarse en las cuevas donde van a extraer el Vidriagón, para encontrarse una prueba más de la existencia del ejército de los muertos y del Rey de la Noche. Encuentra una serie de pinturas “rupestres” con símbolos extraños y dibujos “extremadamente realistas” que convencen a la Madre de Dragones de ayudar a Jon en su batalla con lo que viene más allá del muro. Algo que tendrá que aplazarse por las noticias que llegan desde Roca Casterly y Altojardín. Dany está perdiendo aliados, comienza a dudar incluso de Tyrion (¡¡que él no es el traidor!!), y decide por fin, tomar cartas en el asunto. No le queda otra. Y como cabía esperar, se empiezan a vislumbrar los primeros indicios de que tendremos romance entre ambos. La pregunta de Davos sobre el interés sobre la Madre de Dragones se responde con la respuesta de Jon: “no hay tiempo para eso“. Vamos que sí se ha fijado. Y Dany en dos días le ha dejado saquear su montaña y le pide consejo. Ay cuando se enteren que son primos… (Cersei:”¿Pasa algo?).

Al poco tiempo, Theon llega a la isla, acompañado de unos pocos hombres, pidiendo ayuda a Daenerys para rescatar a su hermana. Jon, tras informarle que si sigue vivo es por haber ayudado a salvar a Sansa de las garras de Ramsay Bolton, le dice que la madre de dragones no está. ¿A dónde puede haber ido?

Ha marchado directamente a por su enemigo. La sorpresa del ejército Lannister ante la arremetida, la fuerza y la salvaje lucha que presenta el ejército dothraki es llamativa, y más cuando desde la primera temporada, nos avisaron de que “sólo un tonto se enfrentaría a ellos en campo abierto”. Era una conversación entre Robert Baratheon y Ned Stark. Que tiempos. Parece sorprendente que un soldado experimentado como Jaime Lannister no plantease otra estrategia diferente para enfrentarse a ellos, quizá la falta de tiempo impidió la improvisación.

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Contra lo que seguro que no esperaba enfrentarse, sería a Drogon, cabalgado por Daenerys. La escena es sublime. No sólo por el buen uso de los efectos especiales sino por lo que representa. La madre de dragones por fin ha hecho honor a su nombre y los emplea en batalla. Y de qué manera. Nada puede detener el fuego de un dragón de ese tamaño. ¿Nada? Seguro que recordarás la ballesta que había ideado Qyburn para Cersei, un par de capítulos atrás. Pues bien, en el fragor de la batalla, Bronn logra escabullirse de la persecución de un guerrero Dothraki y logra acertarle a Drogon en una de sus alas. Parecía que la caída de ambos era inminente, pero en el último momento, consigue aterrizar. Daenerys como buena madre, acude a curarle las pupas a su cachorro. Momento que todo ser con dos dedos de frente habría aprovechado para huir de un dragón. Pero Jaime no, él es el Matarreyes, y tiene una misión. Ante las palabras de su hermano en lo alto de la montaña no seas idiota, Jaime agarra una lanza y se dispone a acabar con la vida de Daenerys. Con lo que no cuenta es con que Drogon todavía sigue vivito y coleando. Como Bron le salva en el último momento, tendremos de nuevo seguro a Jaime prisionero del bando contrario en los próximos capítulos.

Hay quien asegura que lo que vendrá a continuación cambiará para para siempre el curso de la serie. Ayer mismo leía una interesante teoría sobre Jaime Lannister y Azor Ahai que puedes leer completa aquí. Viene a decir que este momento va a marcar el nacimiento de este guerrero legendario en las historias creadas por George RR Martin. Y todo parece encajar.

Lo que está claro, es que la guerra ya ha comenzado y no hay marcha atrás.

Valar Morghulis.

Os dejamos con el espectacular teaser del episodio de la semana que viene, Eastwatch.

Y de propina, como siempre, las reacciones del Burlington Bar en Chicago.

 

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