Seguimos avanzando en los misterios del pasado de Liz. Si la temporada pasada empezaron a tocar por encima detalles de su historia aprovechando su paso al otro lado de la ley, en esta parece que van a terminar de explicarnos todo sobre ella y sobre todo, su conexión con Red, que cada vez es más complicada, al menos para mi, que me están volviendo loco ya con toda esta historia. Y es que si la temporada pasada nos llegaron a hacer creer que era su padre, nos echaron un jarro de agua fría al final con la aparición de Constantine, el, supuestamente, padre verdadero de Elizabeth. ¿Quién será su padre? Y si no es Red, ¿por qué la ha separado tanto tiempo de su auténtico progenitor?

A partir de aquí Spoilers a tutiplén. ¡No digáis que no estábais avisados!

Buscando a Elizabeth desesperadamente

Tras descubrir que no estaba muerta (que estaba de parranda), y que Constantine iba tras ella, decide ir en su búsqueda, acompañado siempre de su fiel amigo Dembé y de la señora Kaplan, aunque después de saber que había participado en el engaño, no le hace mucho caso. La investigación va a toda velocidad, pero no lo suficiente y el primer testigo que encuentran que puede ayudarles ya está muerto. Pero eso no es suficiente para detener a un Redington cabreado, y ni corto ni perezoso, le corta la cabeza para poder preguntar sin lugar a dudas si alguien conoce al interfecto, quien por cierto, resulta ser un policía (corrupto, claro). Y nada mejor que preguntar a más polis corruptos por esa persona, quienes claro, no quieren colaborar, así que una vez más, sin ningún miramiento, se carga a cuatro de los cinco policías a los que preguntaba obteniendo así un nombre, Balzan.

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Mientras tanto Elizabeth intenta escapar usando la fuerza, pero sólo es una y ellos son muchos, así que no tienen ningún problema en detenerla de nuevo. Constantine le cuenta que que Red tuvo un lío con su esposa (la madre de Liz) y que de hecho llegó a pensar que él era el padre. Aquí me destrozan más, ¿entonces lo tiene claro o no? ¿Llegó a hacerse una prueba de paternidad o qué?

Cambiamos de tercio y nos vamos a las oficinas super secretas donde trabajaba Liz, que cada vez están más concurridas, pero bueno, y nos encontramos con que sus compis no saben cómo tomarse la noticia de su “no muerte”. Están contentos de que esté bien, pero por otro lado no les hace ninguna gracia que haya pasado de ellos y no les haya contado su plan para alejarse de Red. Quien lo lleva peor es Samar, quien piensa que todo lo malo que le pase será sólo culpa suya. Aún así, Ressler y Aram ayudarán en el rescate de Liz de las manos de Constantine. No sólo de Liz, también de Tom y Agnes, su recién nacida.

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Estos dos lo tienen más crudo. Constantine ha pedido que lleven a Agnes con su madre, pero parece que Tom no entra en el paquete. Afortunadamente el coche en el que va preso tiene un faro roto y un conductor “random” (me encanta cuando salen personajes así para algo concreto y ya, jeje) llama a la policía para avisar del secuestro. Pero claro, los malos son muy malos y se cargan al poli.

Entre tanto, Red ha encontrado a Liz y, oh sorpresa, aunque todo lo que hizo fue para alejarse de él, parece que sigue fiándose más de Raymond que de su posible verdadero padre (hasta que no se confirme nada no voy a decir que lo sea de verdad). Pero pese a la ayuda no logra salvarla y Liz le pide que encuentre a Tom y a Agnes. Para ello Redington le pide ayuda a los compis de Liz para encontrar a Esteban, agente doble cubano contratado por la CIA quien seguro sabe dónde habrán llevado a Liz. Como no, siempre hay algún problema, y en este caso es que el gobierno americano había pensado matar a Esteban porque ya no lo necesitaban, así que si lo necesitan tiene que ser YA. Gracias a Ressler, Redington consigue reunirse con Esteban y llega a un acuerdo con él, le ayudará a protegerse del gobierno a cambio de la localización de Liz (y por extensión Agnes, que ya está con su madre aunque no lo sabe nadie, y Tom)

Gracias a los contactos de Esteban la localizan rápidamente, y como tiene a Balzan en nómina (quien trabaja para Constantine) consiguen que se escape sin que Constantine pueda hacer nada. Pero los secuaces de Constantine son mejores de lo que suelen ser en estas cosas y vuelven a raptarla, aunque la señora Kaplan consigue recuperar a Agnes. Una media victoria. Además Tom también ha conseguido salvarse con lo que no está tan mal la cosa.

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El código moral de Ressler no puede permitir que Esteban se vaya de rositas, pero tampoco va a dejar que acaben con él, así que da el chivatazo al gobierno cubano de su ubicación y les cuenta acerca de su pequeña cámara de tortura, haciendo que lo capturen y lo metan en prisión, algo que a los americanos no les hace ninguna gracia.

Y cuando parece que sólo queda ir a por Liz, llega el matón de Constantine y embiste el coche en el que van Red, Dembé, la señora Kaplan y Agnes y vuelve a secuestrar a la pobre niña. Para un matón que hace bien su trabajo…

Quitando lo sorprendente de que la niña sea la única que queda más o menos bien tras el accidente (parece que estén todos medio muertos y la niña no deja de llorar como si tuviera hambre) ha sido un regreso emocionante. Reconozco que The Blacklist es de los pocos procedimentales que me gustan, y es que la historia de Liz y Red me tiene enganchado casi desde el principio. Habrá que seguir viendo cómo evoluciona esta historia, y esperemos que este primer arco, con el rescate de Liz y Agnes, no se nos haga demasiado pesado.


La Frase

Tom Keen: Todo lo que importa es que tienes a una niña pequeña y tienes a su madre. Voy a ir a por ellos, a por ti. Y no solo yo, sino un ejército. ¿Me oyes? Un ejército va a por ti.

La Imagen

Esteban se quita sus ojos de mentira, ¡momento creepy total!

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