La historia de The Following podría resumirse en la ya clásica persecución entre policía y criminal, pero si añadimos ingredientes como sectas o Edgar Allan Poe, y ponemos en los papeles protagonistas a monstruos de la escena como Kevin Bacon y James Purefoy, conseguimos una producción de lo más entretenida.

Bacon se mete en el papel de Ryan Hardy, un agente del FBI ya retirado tras el final de un caso que marcó su vida, física y mentalmente. Atrapar a Joe Carroll (James Purefoy), el asesino en serie de The Following, fue su gran éxito y su condena. Tras muchos años en los que el alcohol le ha consumido, Carroll consigue escapar de la prisión de máxima seguridad en la que se encuentra, y vuelve a comenzar la caza.

En esta ocasión, estará acompañado de Mike Weston, un joven agente con el que hará equipo y que es especialista no sólo en todo lo relacionado con Carroll, sino también en el propio Hardy.

Contínuos giros de guión, junto con la sensación de que a pesar de esa caza está más fundamentada en la necesidad mutua de encontrarse, hacen de The Following una serie más que recomendable y entretenida.

Luego están el resto de agentes figurantes….. Digamos que si quieres ver todo lo que la policía no debe hacer para capturar a un criminal como Joe Carroll, ésta es tu serie.